Elisa Ayón

“Orden, en este pinche desmadre” pidió Elisa Ayón; hoy le cumplieron

Elisa Ayón

Su soberbia, prepotencia, corrupción y escándalos le costaron caro a la hasta ayer Regidora tapatía, Elisa Ayón; el Congreso de Jalisco avaló hoy su destitución e inhabilitación hasta por 10 años para poder desempeñar cualquier tipo de cargo dentro de la administración pública, incluso hasta las dos plazas que como docente magisterial tenía las pierde con esta decisión que llevó su tiempo pero que concluyó con un veredicto unánime de parte de los legisladores, incluyendo a sus correligionarios del Partido Revolucionario Institucional, al que ella pertenece o ¿pertenecía?, porque incluso dentro de ese instituto político se demanda su expulsión. Lejos quedó ya su intención o advertencia de gobernar Jalisco, cargo al que, según decía, llegaría pese a sus detractores: “con ustedes o sin ustedes”, les habría gritado. Parece que hoy los diputados jaliscienses escucharon lo que ella buscaba y con palabras en alta voz les diría a dos de los empleados de Panteones: “Orden, orden en este pinche desmadre”, eso quería, eso se hizo.

Su caída comenzó, el pasado 7 de noviembre, cuando el Movimiento Ciudadano denunció, apoyados en un audio, que la ahora ex funcionaria había incurrido en una serie de acciones que podrían ser, incluso, sujetas de delitos penales. En ese audio, Elisa Ayón utiliza un lenguaje por demás antisonante y lejos de lo que pudiera pensarse de una mujer que prestó sus servicios por varios años como maestra de escuela y directora en sus últimos años de gestión magisterial.

Baste escuchar parte de su conversación con personal de la Dirección de Panteones para darse cuenta de la dulzura de sus palabras que terminaron por costarle prácticamente su carrera política:

“…Saben por qué vine –dice a los empleados de Panteones en una reunión a la que convocó ella misma de manera sorpresiva para reclamarles– porque yo sí tengo huevos. A mi me gustan las cosas de frente, cabrón. Si vamos a partirnos la madre, que sea de frente y divídanse, cabrones. Lo que no se vale es que traicionen y quieran hacer un complot. No… No soy la Virgen de Guadalupe. Si fuera la Virgen de Guadalupe, Dios me tendría en un pinche nicho y cuídense, cabrones. No soy Santa Elisa. Soy una mujer que me ha costado mucho trabajar por el bien de la sociedad. Tampoco les digo, Ay no. Yo soy la… ¡Ni madres! Agarremos lo que tengamos que agarrar. Repártanlo, no sean culeros. Hagámos, lo que tengamos qué hacer… No les tengo miedo, eh. Vengo a decirles a todos de frente. Esta es mía, ésta es mía. Y ustedes eran míos. El que tenga los huevos suficientes, quédese a trabajar. Y el que no, váyase… Yo no soy una mujer mal agradecida; en mi vida he sido una mujer mal agradecida; jamás seré una mujer mal agradecida. Lo que sí soy, es una hija de la chingada, eh. Y vengo a decirles como quieran, a putazos, a huevazos, a balazos, a mamadas, como quieran. ¡Ya me harté! Por eso vine. Vine a agarrarlos de los huevos a todos.

Durante esta “amable charla” Elisa Ayón se dedica a atacar a dos trabajadores, a quienes reiteradamente les dice que nos los conoce y a quienes le demanda presentar su renuncia, por el simple hecho de no conocerlos y les recuerda: “…La que manda en panteones soy yo. Por eso vine a sentarme aquí. Me pueden decir, pero es usted regidora. Sí, pero a todos yo los metí, por mi. O me hacen caso a mi o se van a la chingada. Vámonos. Que el Director. Es mío y si quiere y si no a la chingada. Por eso vine, porque a mi me gusta arreglar las cosas de frente. Que ya no quiero estar. Está bien. Renuncien y somos amigos. Pero no me hagan conflictos en un trabajo político. Y voy a ser su gobernadora y les digo desde ahorita. Con ustedes o sin ustedes. Por eso estoy haciendo mi equipo. No me van a detener. Ni yo a ustedes ni ustedes a mi. Cuando ustedes estén en una posición como la mía seré una buena empleada, si me quieren tener como Secretaria. Lo único que les puedo garantizar son dos cosas. Nunca una traición, jamás, porque yo no soy una mujer traidora”.

Así comenzó Elisa Ayón su camino a la inhabilitación, misma que fue aderezada unos días después, cuando se dio a conocer un supuesto audio por parte de La Crónica Hoy Jalisco, en el que se involucra a la hoy ex regidora en una reunión en donde solicita a comerciantes establecidos una aportación económica para “El Patrón”, pues señala que con el actual esquema quien menos se beneficia es él.

Ante el escándalo que crecía, Elisa Ayón pidió licencia a su cargo como regidora el 12 de noviembre. Días después trata de desviar la atención en los actos de corrupción y presenta a una mujer, de quien dice es la voz que se utilizó en el audio donde se le escucha pidiendo cuotas a los comerciantes y el 13 de enero, refrenda su carácter e imagen y trata de ingresar a la que fuera su oficina en el Ayuntamiento tapatío, en un intento por recobrar la Regiduría a la que ella misma había solicitado licencia; rompe vidrios, agrede a vigilantes y se atrinchera dentro del recinto por más de 30 horas, hasta que finalmente desiste y sale por la puerta trasera, para no ser vista por los medios de comunicación, pese a que la Opinión Pública conocía de su acción desde el momento mismo en que la inició. 

Incluso, en un intento más por detener la avalancha de consignas en su contra, Elisa Ayón se presente al Congreso local y amenaza a los diputados con demandarlos por difamación y por acusarla de actos que a su entender no ha cometido ni son violatorios de la ley. Por supuesto sus abogados la aconsejan detener este tipo de tácticas que podrían resultarle contraproducentes. Lo hace y acata.

Hoy la aún priista está ante la disyuntiva de impugnar la resolución de los diputados locales, pese a que en la sesión de juicio en su contra no estuvo presente. Pero su caso puede ir más allá de la simple inhabilitación,  ya que si las autoridades gubernamentales –que baste decir son de su mismo partido político– lo deciden, podría tomar un cause penal, dado que una de las investigaciones que está en curso es sobre un posible enriquecimiento inexplicable y desvío de recursos.

En este sentido habrá que recordar que según lo publicado por un diario local, Elisa Ayón compró en el período de tan solo dos años, de 2011 a 2013, nueve casas, que alcanzan un valor estimado de casi siete millones de pesos, cifra que, según las cuentas financieras, no sería posible alcanzar con sus ingresos comprobables como funcionaria pública, dado que en ese lapso ella percibió un total de 3.5 millones de pesos.

La ex regidora se ha defendido y ha argumentado que las propiedades fueron adquiridas con recursos de sus familiares, lo que ella tendrá que comprobar ante la instancia indicada, una vez se abra la averiguación en su contra, que tendrá que estar en manos de la Fiscalía General del Estado, que está bajo la titularidad de Luis Carlos Nájera Gutiérrez, quien ya en ocasión anterior desmintió que en sus archivos haya interpuesta denuncia en ese sentido.

El Caso Ayón tienen aún mucho por decir y como dice la oposición: “Elisa Ayón es un engendro del PRI, su comportamiento, los actos de corrupción que cometió y su misma ausencia de este recinto legislativo, muestran el verdadero rostro de un partido político que perpetúo un régimen de complicidad, corrupción e impunidad en nuestro país”.

El coordinador de los legisladores de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda si bien votó a favor de la resolución condenatoria advirtió que existen vacíos en la integración del dictamen.

“Seguramente veremos la impugnación de esta decisión y la judicialización del proceso porque no ha estado exento de inconsistencias, pero además porque el derecho de inconformarse le asiste a la acusada. Y,  en segundo lugar, y mucho más importante, será el papel del gobierno del Estado, que tendrá que demostrar que no existe ningún acuerdo, salida o intención de dejar en la impunidad este caso, que no existe un pacto de silencio de la regidora con o a cambio de la impunidad”, puntualizó el legislador.