La crónica ha quedado en el olvido, dice Villoro

 

Juan Villoro califica al argentino Diego Armando Maradona como el mejor jugador de la historia del futbol; dice que Alberto Onofre es el mejor mexicano que ha dado el balompìé de nuestro país, junto con Manuel Manzo; se dice apasionado del aficionado, porque él mismo es aficionado; forma su propia banda de rock y critica a los periodistas modernos porque han perdido el interés en el análisis, en la crónica periodística; habla de literatura y apunta que ésta es como un striptease al revés.

Conocedor, como es, del futbol, Villoro responde a un cuestionamiento de Marcel Ventura durante la presentación de su libro “Retrato Retrospectivo” , en el marco de la 23 Feria Internacional del Libro que se desarrolla en Guadalajara. Ventura le pide decir cuál es el 11 deseado para el futbol a nivel internacional. No le da tiempo de completar la alineación, porque se suelta hablando de las maravillas de Maradona, que resume en una frase: “ha sido el futbolista más desequilibrante del futbol. Dice que Pelé fue muy bueno; que Messi tiene lo suyo, pero que ninguno como Maradona.

Lamenta que su equipo, al que es afecto desde hace muchos años, El Necaxa, haya perdido la final en la liga de ascenso y recuerda que Alberto Onofre, un futbolista jalisciense es lo mejor que ha dado el futbol mexicano, pero que haya que tenido que retirarse del juego por un accidente en pleno entrenamiento. Lo mismo dijo de Manuel Manzo, quien también se retiró del juego de la patada por razones ajenas al deporte. Los calificó como Héroes nacionales, mal logrados, trágicos, pero héroes al fin.

Habló de música y del rock, al que se dijo adepto y platicó de su entrevista con Mike Jaguer de los Rolling Stone, de como  enfrentó una situación adversa que lo llevó a obtener respuestas adecuadas a preguntas incómodas. Dijo que en la banda ideal podrían acompañarlo rockeros como Jimi Hendrix, Jim Morrison, John Lenon y aquel bajista de Who, que era quien daba vida a ese grupo, mientras los otros hacía malabares con instrumentos y micrófono: John Entwistle. En la batería pondría al de Lep Zepellin: John Bonham, quien a decir verdad, fue propuesta de su interlocutor, Marcel Ventura.

Juan Villoro explicó que el libro que hoy presenta es una compilación de sus 30 años de vida literaria, el que escribe de “memoria” y revela el esfuerzo que hay que hacer cuando de recordar se trata, dado que recurrir a la memoria es como ponerse frente a un maquinita de esas que dan dulces: uno quiere la bolita roja y primero salen la azul, la morada, la verde.

Con su muy particular estilo dicharachero, bacilador, Villoro cuenta sus primeros años de escritor; de cómo escribió y consiguió su primera editorial, la cual no le pagaba ni un quinto por sus escritos. Dice que realmente se cuestionó sobre el particular y cuando el propietario de la editorial lo invitó a comer y estaba decidido a pedir que le pusiera precio a su trabajo, se acercó un vendedor de lotería y le compró un billete; le dio uno a él y le dijo “tome, tiene usted muchas más oportunidades de ganar con esto que con lo que escribe”.

Habla de las formas de escribir y en forma chascarronera dice que cuando alguien tienen en mente lo que podría ser el párrafo de su vida, no falta quien toque a la puerta, se distrae y cuando se sienta a la máquina para redactarlo, ya se le olvidó lo que tenía que escribir. Describe a la literatura como un striptease al revés, porque la literatura te desviste, te envuelve, te lleva al éxtasis para plasmar lo que quiere decir a los demás. Recurres a tu pasado, que es la única forma del tiempo que  nos pertenece y te das cuenta que las cosas ocurren para que alguien se acuerde de ellas.

Se lanza contra los periodistas modernos y dice que ya nadie hace crónica, que les resulta mejor verla que hacerla y que por eso hay tanto periodista gordo, porque se la viven sentados frente a la pantalla del computador, en lugar de salir a buscar la historia. Los comparsa con los boinas verdes de la ONU, de quienes dice llegan a muchos lugares, pero nunca saben qué es lo que tienen qué hacer.

Juan Villoro explica que en México somos afectos a elogiar lo imposible; vivimos de ilusiones y somos apasionados de algo que no vamos a lograr. Dice que él como escritor, como periodista le gusta el futbol, pero se enfoca a los aficionados; veo como ellos viven y gozan de este espectáculo que saben que no nos va a llevar a ningún lado. Si le meten 5 goles a la selección decimos pero no jugó tan mal; se hizo lo que se pudo y hasta los justificamos. Tenemos como grito de guerra el “Sí se Puede”, porque estamos conscientes que hay algo que no se puede.  Se construye una imaginario que derrota a la realidad y nos damos cuenta de que llegamos a donde nuestras posibilidades lo permiten.

Nos gusta lo catastrófico, los derroteros. Sabemos afrontar con mucha naturalidad la desgracia, tal que podríamos dar clases a aquellas naciones del extranjero que estuvieran por afrontar una desgracia.

Juan Villloro recibirá un homenaje el próximo domingo en reconocimiento a su trayectoria literaria, dentro de la FIL Guadalajara.