Preocupante inicio de gobierno

A Botepronto

Por Óscar Hernández H

Un inicio de gobierno no muy grato es el que le ha tocado a Jorge Aristóteles Sandoval en el gobierno de Jalisco; lo mismo podemos decir de Arturo Zamora, a quien como secretario general de Gobierno, en sus primeras apariciones ante los medios de comunicación, le ha tocado salir en calidad de “bombero” con no muy buena aceptación entre la Opinión Pública.

Y es que la inseguridad comienza a marcar la pauta en la agenda de gobierno. Nueves días después de haber sido designado Secretario de Turismo, José de Jesús Gallegos Álvarez es asesinado en plena vía pública, a la luz del día y en una zona bastante circulada; el móvil del atentado no queda claro, pero el senador con licencia salió a decir de manera inmediata que nada tenía que ver con su actividad dentro del gobierno jalisciense.

Lo mismo dijo el Fiscal Central del Jalisco, Rafael Castellanos, quien incluso se atrevió a decir que sería “ilusorio” pensar en que el asesinato del funcionario jalisciense tuviera relación con su actividad dentro del gobierno que prácticamente está en sus inicios. Pero nadie ha explicado qué pudo haber hecho el ahora extinto empresario durante sus actividades previas a la designación como titular de la Secretaría de Turismo que le mereciera perder la vida.

Dice el encargado de la Fiscalía General del Estado, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, que el asesinato no tiene tintes de haber sido cometido por la delincuencia organizada, pese a que la camioneta de Gallegos Álvarez fue perseguido por varias cuadras, alcanzado y ultimado con tiros de arma .9 mm, de las exclusivas de uso de las fuerzas armadas en el país, pero tampoco especifica si estos tiene visos de venganza o delincuencia del fuero común.

Pero no sólo este lamentable hecho marcó el fin de semana en el área Metropolitana de Guadalajara. Habrá que mirar hacia la colonia Las Fuentes, en el mismo municipio de Zapopan, donde la madrugada de este lunes amaneció el cuerpo de una mujer sexagenaria asesinada de dos tiros, cuando, según versiones policiacas, acudió a entregar el pago por el rescate de su hijo que horas antes había sido secuestrado por un grupo de delincuentes.

Horas más tarde, se conocería que el cuerpo de una persona que apareció tirada en un predio del fraccionamiento Santa Anita, en Tlaquepaque, con huellas de haber sido torturado, decapitado y maniatado, pertenecía al joven de aproximadamente 30 años, precisamente el hijo secuestrado y por el que la madre perdió la vida. Aquí la policía no fue notificada del secuestro ni de la operación que la señora llevaría a cabo, pero ello no quita el dedo del renglón del clima de inseguridad que se vive a sólo 10 días iniciado el gobierno del priista.

Éstos son sólo un par de ejemplos de la ola de asesinatos que se han cometido en la ZMG, por lo significativo de los hechos, pero hay por lo menos una docena más de crímenes cometido por la delincuencia que está desbordada en la entidad.

En el caso del asesinato del Secretario de Turismo se había presentado ante el Ministerio Público a cuatro hombres que viajaban a bordo de una camioneta similar a las que testigos describieron como partícipe en el atentado; sin embargo, horas después tuvieron que ser puestos en libertad, dado que no les encontró arma alguna y mucho menos rastros químicos que revelaran que hubieran disparado algún tipo de pistola.

Las autoridades se han quedado y ha querido convencer a la sociedad jalisciense, con la teoría del asesinato por cuestiones diferentes a las que pudo haber desempeñado Gallegos Álvarez al frente de la Secretaría de Turismo, sin detenerse un momento en pensar que el nombramiento del ahora extinto pudo haber causado escozor entre la mafia turística que se conoce habita en toda la zona Occidente del país.

Ya veremos que resulta de las indagatorias que han realizado las autoridades estatales en coordinación con la federales en torno a éste caso, incluso después de que ahora se realizó la reconstrucción de los hechos. Esperemos que las revelaciones convenzan a una sociedad incrédula y asustada por el incremento en la inseguridad, que ya en el gobierno anterior mostraba signos preocupantes.