La maestra se queda sola

Por Óscar Hernández H

La detención de la profesora Elba Esther Gordillo, ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), me llevó a tiempos remotos, cuando yo comenzaba en estas lides del periodismo.

No puedo dejar de pensar cuando Miguel de la Madrid, ya como presidente de la República, mandó encerrar a quien se decía general, Arturo Durazo Moreno, quizá uno de los más emblemáticos casos de corrupción y tráfico no sólo de influencias sino de drogas, incluso, lo que pudo lograr por la complacencia de quien fue su jefe y defensor, José López Portillo. Sólo recordar que ambos coronaron sus tropelías con monumentos a su “gloria” gubernamental: uno con el “Partenón”, en Iztapalapa, Guerrero y el otro con la “Colina del Perro” en Cuajimalpa, D. F.

Claro, muchos de los analistas y comentaristas ha comparado el caso de la “maestra” con el “quinazo”  que Carlos Salinas propinó a quien en ese entonces era el líder de los Petroleros (Joaquín Hernández Galicia “La Quina” y sólo, porque a éste se le ocurrió la osadía de darle la espalda al priista en las elecciones de 1988, cuando llamó a su gremio a emitir su voto en favor del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, quien se dijo robado de la elección.

Se ha explicado ya en varias ocasiones que los sucedido con la señora del “Jet Set” magisterial no se  debe a acciones políticas, sino a un operación netamente jurídica, derivada de investigaciones bien fundamentadas y que han dado como resultado el desvío de fondos cuantiosos de los trabajadores de la educación hacia las “cursilerías”, cirujías y demás gustos y placeres de la “maestra”, que incluso han llevado a las autoridades a conformar el delitos contra ella, de Delincuencia Organizada y Lavado de Dinero, lo que trae como consecuencia que la señora Gordillo no tenga derecho a libertad bajo fianza.

Ya se han hecho las solicitudes respectivas para congelar todos los bienes de la profesora y entre ellos están sus casas en EU, en Polanco, en las Lomas de Chapultepec, en Vierreyes y quien sabe cuantas cosas más, porque seguramente derivará en cuentas bancarias.

Pero decía yo que no podemos dejar de pensar en las corruptelas del pasado. Precisamente leía yo, en el libro de Julio Scherer García, “Vivir”, su punto de vista en torno al ex jefe policíaco  “el hampón elevado a la jefatura de la policía por el presidente José López Portillo…”

Scherer García narra los pasajes del libro de José González González, quien fuera jefe de ayudantes de Durazo y quien en la presentación del libro “Lo Negro del Negro Durazo” diría “lo que nadie se atrevió a decir abiertamente… la única delación directa de un sexenio de corrupción, ocultamiento y terror… Porque en el régimen de López Portillo se encumbró el gangsterismo policíaco”.

Esto es lo que Miguel de la Madrid tomaría en cuenta para hacer valer su “Renovación Moral” que marcaría su gobierno y por ello mandaría detener al otrora poderoso Jefe policíaco  quien a la postre moriría casi en el olvido y alejado de quienes se valió para hacer cada una de sus fechorías.

El caso de Joaquín Hernández Galicia, fue distinto, esa sí obra de una venganza política a todas luces y ello consecuencia del retiro del apoyo durante el proceso electoral al entonces candidato por el Revolucionario Institucional, para dárselo a quien representaba una fuerte oposición abanderado por la Corriente Democrática que recién iniciaba en esas épocas. El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas se dijo robado, aunque no armó el escándalo que en procesos posteriores haría el obcecado Andrés Manuel López Obrador.

Curiosamente fue Carlos Salinas quien encumbró a la profesora Gordillo en el liderazgo del SNTE, cuando derrocó “democráticamente” al entonces dirigente, el potosino Carlos Jongitud Barrios. Fue en el Palacio de Covian, en Bucareli, donde el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, llamaría a cuentas a Jongitud Barrios, le daría la estocada final y saldrían ya con nueva dirigente; la misma que ahora pasa sus noches en el penal de Tepepan, a donde fue trasladada, después de dos días de permanecer en el penal femenil de Santa Martha, por su condición de salud y mientras el médico indique que deba estar bajo vigilancia, por los males que le aquejan a la profesora.

Mucho se habla en las redes sociales, mucho se especula sobre posibles privilegios que el gobierno capitalino brinda a la ex lidereza sindical, pero todos son especulaciones. Lo único cierto es que el lunes se deberá conocer su situación jurídica, una vez terminado el plazo legal, para aportación de pruebas por parte de la defensa y entonces sí, se conocerá el futuro que le espera a la mujer que fue protegida por gobiernos panistas, a la líder que quiso jugar contra su partido de origen, el PRI, a la fémina que algún momento se enfrentó a quien ahora dirige los destinos de la Educación en México.

Las cuentas se pagan, dicen por ahí y Elba Esther Gordillo cometió muchos excesos que deberán pagar, porque los dineros que utilizó para ello, pertenecen a los trabajadores del Magisterio Nacional; son resultado de sus aportaciones al sindicato que los “protege”, a manera de cuotas y créanme, los maestros no están dispuestos a conceder; ya lo demostraron, eligieron a su nuevo dirigente y marcaron su distancia con quien fuera su “líder vitalicia”. “La Maestra” se queda sola.