Ella era la secuestradora

La mujer que supuestamente había sido rescatada por policías de Tlaquepaque tras “ser secuestrada” ayer, en hechos donde murieron dos hombres, resultó ser parte del plan para privar de la libertad al dueño de un salón de fiestas, al que más tarde matarían.

Así lo dio a conocer la Procuraduría de Justicia del Estado, luego de determinar la detención, por el plazo de Ley, de María Adela García Hidalgo, de 25 años de edad, quien tras ser interrogada terminó por confesar que todo se trató de un intento de secuestro de Héctor Marlon Casillas Sandoval, a quien le robarían documentación de su interés y posteriormente darían muerte.

María Adela dijo a las autoridades que junto con Héctor Enrique García Armenta planeó el secuestro de Casillas Sandoval para quitarle unos documentos. Para ello lo llamó por teléfono para acordar una cita, bajo el argumento de estar interesada en alquilar el salón de fiestas propiedad del hoy fallecido.

Fue al filo de las 10:30 horas del 9 de febrero cuando los tres llegaron a la finca marcada con el número 90-A de la calle Enrique Álvarez del Castillo, en la colonia Las Huertas de Tlaquepaque.

Ya en el lugar, los tres ingresaron a la terraza; en el interior, Enrique García Armenta trató de someter al propietario del lugar, utilizando un aparato para dar toques eléctricos, de los conocidos como “chicharra”.

Héctor Marlon Casillas opuso resistencia y trató de huir, pero Héctor Enrique sacó  un arma de fuego y le disparó, para herirlo de muerte.

Luego, María Adela y Héctor Enrique trataron de escapar en un auto Chevy; sin embargo, metros adelante fueron alcanzados por patrulleros de la Policía Municipal de Tlaquepaque, a los que el sujeto se enfrentó a tiros, pero los agentes le dieron muerte al repeler la agresión.

La mujer, quien inicialmente se creía iba secuestrada, por parte de Héctor Enrique, fue llevada a las instalaciones del Ministerio Público para que rindiera su declaración. Los nervios la traicionaron, por lo que se vio obligada a confesar que todo era un plan en el que ella participaba junto con su novio que resultó muerto.

Dijo que el objetivo era obtener del dueño de la terraza unos documentos, y que una vez que los tuvieran pensaban darle muerte.

Agregó que por su participación le pagarían 50 mil pesos y que utilizaba una peluca para variar su apariencia.

En las investigaciones del caso fueron aseguradas una pistola calibre 9 milímetros y una 45. 

Habrá que esperar a que el juez determine su situación jurídica por el supuesto intento de secuestro y probable complicidad en el de homicidio, sin olvidar que vecinos del lugar revelaron que el pleito podría haberse suscitado por posibles negocios relacionados con drogas.